Desde la biblioteca continuamos nuestro viaje a través de las emociones.

En esta parada descubrimos la emoción de la tristeza. Lo hicimos con la ayuda de algunas pistas que el mago de los sueños nos dejó entre las nubes.

Todos juntos reflexionamos sobre qué es la tristeza y cómo nos sentimos cuando invade nuestro cuerpo.

Además, aprendimos algunos truquillos para poder vencer a esta tristeza, que de vez en cuando aparece sin quererlo :

  • Apreciar mejor los momentos de felicidad: La tristeza nos ayuda a buscar soluciones para estar mejor. De la misma forma en que llega, también se va. Debemos pensar que es algo pasajero y tenemos que enfocar nuestra energía en las cosas que nos hacen felices.
  • Debemos aprender a buscar soluciones cuando aparece, para manejarla de la mejor manera posible.
  • Es importante para nuestro desarrollo personal que aparezca, no esconderla, pero es fundamental saber gestionarla.
  • Cuando estamos tristes es aconsejable invertir nuestro tiempo en actividades que nos gustan y que sean entretenidas o divertidas ( pasear, montar en bici, pintar, bailar, cantar, jugar con los amigos…) o pensar en cosas que nos gustan.
  • Hablar sobre ello o dibujarlo o escribirlo para que se vaya cuanto antes.

El mago de los sueños nos preparó también un montón de cuentos relacionados con esta emoción, algunos de ellos fueron:

  • Los superhéroes también se sienten solos
  • Monstruo triste, monstruo feliz
  • Perdido y encontrado
  • Lágrimas bajo la cama
  • ¿Qué sientes?
  • Las emociones de Gastón
  • El sol tiene frío
  • La abuela durmiente
  • Inés azul
  • Mimi Tomatito

Y como actividad final, creamos en clase nuestro bote de la felicidad para poner remedio al sentimiento de tristeza que no nos gusta nada.

Cada clase pensó qué ingredientes debía tener su bote de la felicidad, un ejemplo de éstos con los que fuimos llenando nuestro bote fueron : 1 pizca de abrazos, 2 cacitos de juego con los amigos, 1 cucharada de besos, 3 cucharaditas de paseo con la familia… Cada ingrediente estaba representado con sal coloreada con tiza, que por cierto nos lo pasamos bomba tiñéndola.

Nos quedaron unos botes muy bonitos, pero sobre todo cuando nos sentimos tristes, lo cogemos, lo miramos, pensamos en todo eso que hemos metido en él y poco a poco va apareciendo en nuestras caras una sonrisa y desapareciendo esa tristeza que nos impide estar alegres.

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